Una persona aprueba cada pedido
La IA propone. Tu equipo decide. Hasta que alguien de tu empresa lo aprueba, el pedido no se sirve.
Tus clientes piden por WhatsApp o por la web, como siempre. La IA lo ordena. Tu equipo lo revisa, lo aprueba y tú sirves. Sin audios que descifrar. Sin papelitos.
En cada pedido decide una persona de tu equipo. La IA propone; nunca aprueba por su cuenta.
Ejemplo ilustrativo.
Mientras apuntas un pedido, entran otros tres. Y alguien se queda esperando.
Audios de un minuto, fotos de una libreta, «lo de siempre». Alguien tiene que escucharlo todo y pasarlo a limpio.
Una caja de menos, un kilo mal apuntado, una entrega que nadie pidió. Luego toca discutir con el cliente.
Horas de teclear lo que ya está escrito en otro sitio. Horas que no vendes ni sirves.
Tú no montaste un negocio para ser el secretario de tus clientes. Que el pedido te llegue ordenado y tú solo tengas que dar el visto bueno.
Por WhatsApp o desde el chat de tu web. Escribe como habla: «lo de siempre y 5 cajas de tomate». No instala nada ni se aprende un programa.
Convierte el mensaje en un pedido limpio: producto, cantidad y unidad. Si algo no queda claro, lo marca para que lo mire una persona.
En la oficina se revisa, se corrige si hace falta y se aprueba. Entonces pasa al almacén y al reparto. Sin aprobación, no sale nada.
El pedido llega a la oficina en segundos. La decisión sigue siendo tuya.
Cada empresa es distinta. Por eso Sandalia se contrata por módulos: pagas solo lo que usas.
El asistente que recibe los pedidos de tus clientes y los deja listos para aprobar. Con esto ya puedes operar.
Paga solo lo que uses. Si hoy solo quieres el chat de pedidos, empiezas con el chat de pedidos.
Una IA que mete la pata sin que nadie se entere no sirve. Por eso Sandalia está hecha para que siempre haya una persona al mando.
La IA propone. Tu equipo decide. Hasta que alguien de tu empresa lo aprueba, el pedido no se sirve.
Se guardan en servidores europeos y se tratan conforme al RGPD.
Los datos de tu empresa no se mezclan con los de ninguna otra. Los tuyos son tuyos.
Se les indica que les atiende un asistente de IA, y pueden pedir hablar con una persona.
Puedes pararla con un botón y ver cuánto consume cada día. Sin sorpresas.
Quién aprobó qué y cuándo. Si hay una duda con un pedido, lo compruebas en segundos.
Si recibes pedidos todos los días, por muchos canales, y cada uno llega de una forma distinta, Sandalia es para ti.
No. Les quita el trabajo de copiar y teclear. La revisión y la aprobación de cada pedido las hace tu equipo, y tu equipo es quien conoce a los clientes.
Puede pasar, y por eso nada sale sin que una persona lo apruebe. Lo dudoso se marca para que lo revises. Si hay un error, lo corriges en la propia pantalla antes de aprobar.
No. Piden por WhatsApp, como ahora. Si quieres que pidan también desde la web, tú les das de alta con su usuario y contraseña.
Sandalia funciona por sí sola y no depende de otro programa. Si usas otro sistema, lo vemos en la demo y te decimos con claridad qué se puede hacer y qué no.
Depende de los módulos que elijas, y por eso no hay una tarifa única. Pagas solo lo que uses. En la demo te preparamos una propuesta a tu medida.
En servidores de la Unión Europea, y cada cliente tiene su propia base de datos, separada de las demás. Tratamos los datos conforme al RGPD. Tienes el detalle en nuestra política de privacidad.
En la demo ves Sandalia con un pedido como los tuyos. Sin compromiso y sin letra pequeña.